El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson)

El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson)

Si digo “entretenido paseo por algunos de los eventos que han marcado la historia del siglo XX” va a sonar aburrido. Así que me quedo con:

¿Puedo cagar cuando me de la gana? – preguntó Allan.

No sigas leyendo si piensas leer el libro. O enfrenta la novela a mi destripado poco serio y menos formal y luego léela. A ver que pasa. Yo suelo leer la última frase de los libros antes de empezarlos.

A partir de una anéctoda (la última en la vida de un hombre centenario) se inician dos tramas, inicialmente separadas en el tiempo, que van alternandose capítulo tras capítulo. La primera es la narración del presente de Allan, disparatada, simpática y … ¿plausible? fuga del asilo, robo de maleta con 50 millones, …

La otra trama narra algunos acontecimientos de su vida, desde su nacimiento. Disparatada, simpática y nada plausible. Franco, Stalin, Churchill, Mao Tse-Tung, King Yong-Il, Truman, Nixon, De Gaulle, …

En el mundo de Allan:

  • la política es un mal necesario. Omnipresente en la novela.
  • la religión es un mal innecesario. Erradicada de cualquier conversación.
  • uno forja su destino (o lo forjan otros por el)
  • casi todas las personas son buenas o se vuelven. Otras, todo lo contrario.
  • el ser humano es gregrario. Necesita compañía para amenizar el viaje
  • fidelidad a las personas, no a los idearios.

La trama del presente, con sus personajes haciendo piña y correteando por Suecia y la policía y la fiscalía me ha recordado las correrías por Europa del neurocirujano Paul Osborn (Cero Absoluto, Allan Folsom). Y al ambiente frío y humano de la adaptación televisiva de las peripecias de Kurt Wallender  (la serie Wallander, de Yellow Bird), creado por Henning Mankell. Y también a la piña de Don Ibrahim, La niña Puñales y Potro de Mantelete (en La piel del tambor, Arturo Pérez-Reverte)

Grupos de personas que crean lazos por encima de todo, incluido el sentido común.

La trama del pasado de Allan me trae a la memoria otra cosa. No es una novela. Es el libro de historia “La era de los extremos. El corto siglo XX: 1914-1992“, del historiador Eric Hobsbawn. Digamos que Hobsbawn no es precisamente representante de la derecha política. Ni tampoco experto en el siglo XX. Su era de estudio es anterior. Y eso probablemente, unido a que se define como historiador marxista (por ejemplo: “Como cambiar el mundo, Marx y el Marxismo 1840-2011”) hace que su relato de la historia del siglo XX corto no sea tan académico, tostón y objetivo como entretenido y esclarecedor. Castiga duro el totalitarismo de la URSS y la injusticia del capitalismo. El fascismo lo despacha de un plumazo.

Sospecho que resumiría la vida y obra de Allan Karlsson con la cita de Margaret Thatcher “No hay sociedad, solo individuos”. Muerte del tejido social y de relaciones humanas a cargo del triunfo del individualismo propiciado por el capitalismo.

Lo curioso es que el abuelo Allan Karlsson parece conseguir hacer las dos cosas: triunfo del individualismo y tejer lazos sociales muy fuertes.

Se me olvidaba: es una novela.